Lo hemos visto recientemente en casos como el de las elecciones de Irán, la violencia en Urumqi y el golpe de estado en Honduras, miles de personas emiten constantes protestas a tiempo real, sobre todo en Twitter. Pero, ¿pasarán del mundo virtual al mundo real?
Quizás el caso, de entre estos tres mencionados, con más relevancia en la red es el de las elecciones en Irán, ya que gracias a las redes sociales, millones de personas se han movilizado para protestar “virtualmente” sobre el muy probable caso de fraude de estas elecciones. El movimiento ha llegado a tal extensión que incluso hay grupos de miles de personas que han creado webs para protestar activamente, llegando a constituir una auténtica revolución, conocida como la revolución Twitter. Además, otra prueba de la repercusión que alcanzan estas protestas a través de la red, es que los gobiernos censuran o incluso, cortan el acceso a internet, como ha hecho el gobierno chino en la región de Urumqi impidiendo asÃ, que los escasos habitantes de la zona con acceso a internet informen de lo que esta ocurriendo al resto del mundo.
Las redes sociales, y en especial Twitter, calientan, amplifican y aceleran la protesta a un ritmo vertiginoso, llegando a informar al común de las personas antes que cualquier noticiero de televisión. El problema es que, aún, estas protestas no saltan de la web al mundo real, es decir que no sirven, o al menos no lo han demostrado todavÃa, para organizar manifestaciones en el mundo real.
Otro problema al que se enfrentan estas redes es que al ser medios tan democráticos, es decir que cada cual puede decir lo que quiera, puede dudarse de la veracidad de los comentarios de los usuarios, es más los mismo gobiernos represores usan estas redes para difundir noticias erroneas y asi deslegitimizar los movimientos de protesta. También se les critica el tiempo de vigencia, pues muchas noticias de relevante importancia no calán entre la población y se olvidan pronto.
Puede que estemos asistiendo a un cambio en el modo de hacer la revolución y que ahora si, las armas sean las palabras.
Sin comentarios de momento.
RSS feed para los comentarios de este post. TrackBack URL